El enfoque del proyecto
El reto fue diseñar un restaurante de parrilla que combinara la rusticidad del fuego con una estética limpia y contemporánea. Se instaló una gran barra de hormigón visto que rodea la parrilla central, permitiendo a los comensales ver el proceso de cocción. Las mesas de madera maciza y las sillas de cuero natural aportan calidez, mientras que la iluminación regulable crea ambientes distintos según la hora del día. Se incorporaron paneles acústicos de fibra natural para controlar el sonido sin perder el carácter industrial del espacio.
Resultado final
El espacio logra un equilibrio entre la tradición del asado y un lenguaje visual moderno. La cocina abierta se convirtió en el centro de atención, y los materiales como el hormigón, la madera y el cuero generan una atmósfera acogedora pero sofisticada. Los clientes valoran la transparencia del proceso culinario y la posibilidad de disfrutar de una experiencia sensorial completa, desde el aroma de la parrilla hasta la textura de los acabados.